Refleja una verdad de la existencia, quien acepta su destino
inexorable, para lograr su libertad. De ahí su extraña reacción ante la espada
de Teseo, su redentor, se entrega dócilmente a ella, pues sabe que con su
muerte hallara su libertad. Abrumado por lo dispuesto por el destino, el hombre
crea su propio laberinto; a veces lo recorre y logra salir triunfante.
“Asterión es tan único como lo es cualquier hombre y acepta su destino con el
mismo heroísmo y resignación con que la vida se impone a todos los hombres”.

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